Nihonfuu Web - Artículo #2: Mes de Abril de 2001

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Artículo #2



EL SHOGUNATO BAKUFU TOKUGAWA


Cuando en 1599 Ieyasu tomó el título de Señor del País, el hecho significo la declaración de guerra para los partidarios de Hideyoshi. Sin embargo los acontecimientos le fueron favorables, y la victoria de Sekigahara le proporcionó la posibilidad de redistribuir la tierra de la aristocracia y recompensar a los daimios mas leales. Poco despues en 1603, adopto el título de Shogun lo que supuso el juramento de sumision de todos los señores. Pero la unidad nacional no pudo lograrse todavia, a pesar de la visible jefatura, por la por la oposición de grandes familias del Japón occidental que apoyaban al heredero de Hideyoshi. Amenaza eliminada en las campañas de 1615, con la entrada en Osaka y la muerte de los oponentes.

Tras estos sucesos, el objetivo de los Tokugawa era perpetuar su dominación, logrando gracias al establecimiento del sistema politico exclusivo denominado baku-han. Dicha forma de gobierno se basaba en las relaciones existentes entre el shogunato (bakufu) convertido en una autoridad nacional, y los daimios (han), con el papel de gobernadores regionales. Unidos por lazos feudales apoyados en juramentos de fidelidad, dentro de sus territorios ejercian su autoridad a traves de un cuerpo de burocratas. Curiosamente, la estructura militar que hasta el momento no habia surtido el efecto deseado, ahora resultaba el camino idóneo al descansar sobre bases administrativas. La estabilidad politica trajo consigo la trasmision del mando a sus herederos, que renunciaron a una absoluta centralización, inviable por la existencia del Emperador, y se valieron del sistema de daimios de sobra conocido. De ahí que este periodo de más de dos siglos y medio se denomine el Shogunato Tokugawa.

Ahora bien, gran parte de su poder se apoyaba en las propiedades territoriales del Shogun, que ocupaban cerca de un cuarto de las tierras de labor, situadas la mayoria de ellas en el Japón central y en torno a Kyoto y los principales puertos, ciudades y minas. Esto significaba la posesión de los centros economicos del pais y el ejercicio del control financiero. Las otras tres cuartas partes de las tierras fueron distribuidas conforme a una complicada prelacion de fidelidades y relaciones con el shogunato.

En primer lugar estaban las casas colaterales o emparentadas con los Tokugawa (Shimpan), seguidas de los vasallos de la casa del Shogun (fudai), que habian recibido el titulo de daimios directamente por su lealtad antes de 1600, en tercer lugar los daimios exteriores (Tozama), o señores rendidos a Ieyasu despues de las campañas militares de principios de siglo. Los territorios de cada casa se disponían de manera estratégica para evitar la formación de coaliciones y ataques contra los principales centros neuralgicos del país. Los daimios exteriores fueron relegados a la periferia de las islas y numerosos fudai se colocaron entre ellos para evitar contacto alguno.

Estas bases materiales proporcionaron a los primeros shogunes la posibilidad de crear mecanismos de control, ya configurados totalmente a mediados del siglo XVII. En fecha tan temprana existia un cuerpo de reglamentos y precedentes aplicables a cualquier situación, cuyo soporte legal era la autoridad del shogunato. Sin embargo, los Tokugawa no olvidaron que el origen de su poder estaba en el Emperador y procuraron aumentar el respeto y el prestigio que tenia entre el pueblo. La corte imperial reafirmó el boato de epocas anteriores, y los shogunes tuvieron especial cuidado en el cumplimiento de la tradicion. Si bien era evidente que el protocolo separaba al Emperador de su pueblo y le convertia en algo lejano e inalcanzable. Una vez reconstruidos los palacios despues de los largos periodos de guerra, esta suntuosidad se garantizo con la entrega de extensiones de tierra para costear los gastos, ridiculas si las comparamos con las posesiones de los daimios, pero suficientes.

Un gobernador militar con su guarnicion establecido en Kyoto y dos funcionarios cortesanos shogunales evitaban cualquier contacto con los daimios, vigilaban la recepcion de informes y fiscalizaban la concesion de favores. El codigo cortesano de 1615 vino a completar el férreo control existente con la regulacion de las ocupaciones literarias del Emperador y sus funciones ceremoniales, las relaciones con los templos, el nombramiento de altos funcionarios o la conduccion hacia el monacato de los principes potencialmente peligrosos. A partir de 1619 la estudiada politica matrimonial de los Tokugawa cumplió el doble objetivo de introducirse en la familia imperial e impedir entronques desaconsejables con las casas de los tozama.

En teoria, todos los daimios eran vasallos del Shogun y la investidura confirmaba sus posesiones hereditarias de autonomia interna. Pero lazos tan débiles no eran suficientes para garantizar su fidelidad, y el peligro existente aconsejaba la toma de medidas adicionales. Así, el shogunato exigió tres responsabilidades implícitas en el juramento, pero apenas requeridas con anterioridad: el servicio militar o administrativo, las prestaciones especiales y el buen gobierno del territorio. Con la promesa privada al Shogun, cada daimio se comprometia a obedecer las disposiciones y a no participar en coaliciones. Es decir, renunciaba a plantear cualquier oposición. Para mas seguridad, la confiscación o trasferencia de tierras fue muy frecuente, en especial, durante el siglo XVII. La mayoria de los daimios no conservo los mismos territorios, ya que sólo las casas más poderosas de los tozama y shimpan fueron respetadas en sus posesiones hereditarias con el fin de no levantar descontentos.

Con el codigo llamado de las "Leyes para las Casas Militares, promulgado en 1615 y revisado en 1635, los daimios estaban organizados a imitacion del gobierno shogunal. Reglamentaba la conducta privada, los matrimonios y las herencias, contenia normas para la asistencia en Edo, ahora centro del bakufu, y para la entrega de rehenes, prohibia la salida del país con fines comerciales y las relaciones con los cristianos, restringía las dimensiones de las fuerzas militares locales, exigía grandes contribuciones para la construccion de castillos y obras públicas, por último, estipulaba la aceptacion de las ordenes del Shogun como ley suprema. En cosecuencia, la ayuda militar y economica prestada a traves de los denominados servicios nacionales hacia innecesario el establecimiento de impuestos regulares. Las peticiones tenian con frecuencia una periodicidad alarmante, que evidenciaba el objetivo de debilitar a las familias más prosperas. Con ello, la distancia entre los daimios y el Shogun era cada vez mayor en todos los sentidos.

Junto a estas obligaciones, la aplicacion del sistema de asistencia alterna de los daimios a Edo contribuyó a su vigilancia y a la aceptación de las leyes, pues con la presencia en la corte no podian ignorar las disposiciones. Curiosamente tambien contribuyó a afianzar la unidad del país, a pesar del efecto descentralizador del sistema shogunal, porque con las medidas coercitivas evitaban las posibles disensiones y la autonomia local.

Consistia este sistema en que un daimio pasaba periodos o años alternos, segun su lejanía de Edo, entre la corte shogunal y sus territorios, estando obligado a construir residencias en la capital donde vivían permanentemente la consorte y el heredero, junto con un séquito adecuado a su rango. Con el tiempo adquirieron un carácter cortesano que les distanciaba del contacto con la poblción de sus dominios. Por otro lado, el mantenimiento de varias residencias y los costosos viajes supusieron una pesada carga para las economia señoriales, e impedian la formacion de fortunas y el consiguiente engrandecimiento de la familia, algo desaconsejable para la persistencia del equilibrio del sistema.

Todo el entramado del gobierno hubiera estado incompleto sin la sanción religiosa La protección a las instituciones budistas y sintoístas persegían la nueva orientacion de las grandes sectas. Muy pronto, los Tokugawa recibieron su recompensa con la divinaización del espiritu de Ieyasu, la construcción del templo-santuario del monte Nikko, el apoyo a un peregrinaje de Estado, junto a los daimios y sus séquitos, para las ceremonias de veneración, y la subsiguiente expansión de las reproducciones del mausoleo por todo el país. No obstante, estas instituciones tampoco escaparon al control y siguieron bajo la jurisdiccion shogunal, como se estipula en la segunda mitad del siglo XVI, con escasas propiedades, y desde 1635 vigiladas por los superintendentes de templos y monasterios. Las ordenanzas religiosas de 1615 se convirtieron en las directrices reguladoras de las relaciones con la familia imperial, las actividades sacerdotales y la vida administrativa. Lo más significativo era la existencia de una completa centralizacion entre el templo nacional y las ramas provinciales.

Sobre las comunidades urbanas y campesinas gravitaba el estamento militar, y la administracion estaba en manos de los samurais; por tanto, el Shogun tenia plenos poderes. Al igual que los Tokugawa eran la prolongacion de la autoridad militar en paz, los samurais se convirtieron en funcionarios civiles, aunque se suponia que empuñarian las armas en caso necesario. El sistema administrativo creado a partir de 1600 constituye otro elemento más para la unidad territorial, y su consistencia y amplitud abarcó a todos los rincones del Japón.