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MITAD HUMANO, MITAD PÁJARO |
Los tengu, según la creencia, habitan en los árboles de las zonas montañosas, y en particular en los pinos y cedros. Mitad humanos, mitad pájaros, se les representa a veces con capas de plumas u hojas, y a menudo luciendo un sombrerillo negro. A los tengu les encantan las trastadas, pero más por amor a la travesura que por la maldad. Con frecuencia, sin embargo, muestran no saber encajar las que se le hacen a ellos. Un muchacho se burló de un tengu diciéndole que era capaz de ver en los cielos empleando como telescopio una caña hueca de bambú. Y el tengu, vencido por la curiosidad, accedió a cambiarle la capa que lo hacía invisible por aquella caña. Cuando se dio cuenta de que había sido víctima de un engaño, se vengó cruelmente del muchacho, haciéndolo caer en un río helado.
Otros seres divinos de origen mítico son los oni, que se creen llegados de China con la fe budista. Son demonios cornudos, a menudo de proporciones gigantescaas, dotados de sólo tres dedos en las manos y pies; a veces se dice que tienen también tres ojos. A diferencia de los traviesos tengu, los oni suelen ser crueles, no muy espabildados y con frecuencia lujuriosos.
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