|
|
|
|
|
EL HOGAR DE YOMI |
Tras haber engendrado numerosas islas y elementos de la naturaleza -cascadas, montañas, árboles, hierbas y el viento-, Izanami murió de unas terribles fiebres. Izanagi la siguió hasta Yomi, la tierra de los muertos, pero ya era demasiado tarde: había comido en el hogar de Yomy. Pidió a Izanagi que la esperara pacientemente mientras discutía con los dioses la posibilidad de su retorno, pero él no fue capaz de aguardar. Arrojó al suelo el peine que llevaba y le prendió fuego; luego cruzó también el umbral. Lo que vio a su luz fue algo espantoso:
"Los gusanos pululaban y bullían en el cadáver de Izanami. En su cabeza se hallaba el Gran Trueno; en sus pechos el Trueno del Fuego; en su vientre el Trueno Negro; el Trueno del Restallido se había instalado en su sexo, y en su mano derecha el Trueno de la tierra; otros dos, el Trueno Resonante y el Trueno que Abate, ocupaban respectivamente sus pies izquierdo y derecho. En total había allí ocho divinidades tonantes."
Como se ve por la anterior descripción de la tierra de los muertos, las ideas de los antiguos japoneses sobre la muerte y la vida de ultratrumba no incluían la noción de un juicio final. Yomi, la tierra de los muertos, era un reino de corrupción e impureza, más que un lugar de horribles castigos. Izanami no podía regresar a la tierra de los vivos porque había comido del fuego de Yomi. Una explicación simple sugiere que el haber comido ese alimento convertiría a Izanami en habitante de yomi. Esta idea de que nadie puede volver a su hogar después de haber comido el alimento de la vida de ultratumba -o incluso el de una tierra extranjera- aparece en muchas culturas del mundo.
|
|
|